Del rag, del jazz, del rock: Beethoven.
"Beethoven contestó: '¿es posible que haya música después de eso?'."
"Sólo alguien en el completo silencio pudo haber creado ese sonido."
Francisco Arvizu Hugues
Toda reflexión situada entre el cero y el infinito es mortal para la gracia. (A.Leverkhün)
sábado, 4 de diciembre de 2010
Pollini LIVE 1973 Op 111 part 3/3
WatchBlueSkies 23 de abril de 2010
Maurizio Pollini - 1973 - LIVE in London - Beethoven - Op. 111
Beethoven : Piano Sonata No. 32 In C Minor, Op. 111 - 2. Arietta: Adagio Molto Semplice E Cantabile
RARE live recording. This a friend of mine was sending me many years ago. It was my first (and maybe the most amazing ever) Pollini playing Beethoven. record.
I THINK THIS IS ROCKandROLL ! It is not played perfect, many other great Pianist were playing it, but not that youth raw power and high intelligent energy, this is how beethoven would play it after a time travelling down into his own life´s earlier years !
I know some critical people will say: This is bad, it is not good, he was too young to play it wise... But I think it is GREAT !!
I got later recordings from pollini playing op111 but i always choose THIS ONE , i cannot stop listening to it.... :-)
Just my words to it...I thought that I lost this record, but I found it again. Here it is !
jueves, 25 de noviembre de 2010
Dejos
Gerardo Lino
ご
Giro
y parece
haberse quedado algo
Frente a un lugar
darse vuelta y creer
haber olvidado algún objeto
Avanzar y sentir
perdida alguna cosa
una parte que me pertenecía
Irse de ahí una vez tratado lo tratado
y quedar en el desasosiego de no haberse cumplido
hasta la última de las últimas gotas de lo hecho
Seguir alejándose de cada lugar
con esa sensación de qué era eso de mí
como si cada acto consumado consistiera en dejar de ser
Giro
y apenas me doy cuenta ya muy lejos del sitio
deshilvanándome mientras más me alejo
(qué era eso de mí que habré dejado):
esas jovencitas acabadas de llegar
&
En la noche
no en la noche astronómica
que al fin tiene sus horas contadas
sino en ese quebranto sin medida
de haber sabido de la luz de haberla visto
y ya no poder verla
por más que se le busque
se le rememore
se le compongan elegías
palinodias panegíricos odas
o en lienzos de óleo imitarla
en lienzos de agua repetirla
conjurar su presencia en trastroquelados mitos
aún más
y en sonidos cristalinos evocarla
como si todavía hubiera tiempo para seducir
engatusarla hacerla caer rendida por tánto amor
confundida por un eterno instar con esa música
en la noche
yace el resto de tus días
para dolerte de tánta inútil pérdida
para hurgar en tu llaga alguna culpa
cuál habrá sido el error de tus errores
desperdicio de ser para que entiendas
&
Hacer acaso es deshacerse
Quedarse quieto, quizás pudrirse
Vas a una cita, te alegras de su aparición
por las columnas, besos y un abrazo
degustas la melodía de ciertas frases
te deleitas en el timbre y en los gestos
alcanzas el fruto de su presencia
hasta que llega la hora señalada
Regresas contento aún con las impresiones frescas
Pero ya en esos pasos
comienza a volverse humo
apenas una figura en la memoria
refugiada del fragor de la fugacidad
¿Qué hubo en los ojos el tacto los oídos?
¿Qué crees que fuiste mientras estabas con quién?
No habrá lugar donde pueda hallarse ese cuándo
&
Vuelves a esa plaza
a la banca en que acababan de sentarse
cuatro jóvenes
a la misma hora según decía el reloj
de aquella tarde
en el instante en que te ibas
Te extraña que las cosas sigan en su sitio
y a la par estén ajadas sin su aroma
Qué raro que este día también se llame sábado
&
En la cama sin bordes
en el pasillo helado
estamos solos
contemplando las vetas de la mesa
bajo el chorro de agua caliente
reconfortándose con una taza de café
estamos solos
y respondiendo al saludo de un niño
caminando sin pisar las rayas de las losas
Si parece natural como el aire al nacer
¿qué hay de irrespirable
tan áspero que no se puede soportar
en ella?
Y no habrá costumbre que la haga disiparse
&
Ignoras lo que eres en el acto
Estás metido hasta la médula
Más allá del acierto o del error
no sabes lo que eres
solo haces
Ya en la consecuencia podrás asomarte a lo que fuiste
verte como si fueras otro
reconocer
aquellos rasgos previstos en el antes
o asombrarte
de lo imprevisible que ya es tuyo
Pero nunca en el acto
El acto sin antes ni después solo te dice
qué no eras y qué no eres
Ahí radica la insidia
la insinuación
Guardas todo en su lugar y,
al cerrar la puerta, dudas
&
Memoria de la luz
quisiera ser la luz
canta como la luz
pero nunca es la luz
&
Quedamos en volver
Queremos repetir
Mirar nacer aquel instante
Gozar de nuevo aquel comienzo
Y la siguiente vibra todavía
Guarda sorpresas de fondo en el fondo
Un encuentro preñado de otro encuentro
Nadie sabe el número ni que se agotará
Mucho menos cuándo será la última
Corta o larga la rueda de esa dicha
habrá de detenerse por su propio peso
y fuerza
ausente
A ver cuándo nos vemos…
&
Talvez no lo hice bien
Razonablemente preguntas
Luego vas a intentarlo
Incursionas en el meollo de la cuestión
Y te encuentras haciéndolo de nuevo
Pero sin darte cuenta de nuevo
De eso: que lo estás haciendo una vez más
Por muy minucioso que hayas sido
Por mucho cuidado que hayas puesto
Es otro
Podrías captar ciertas pequeñas variaciones
notar desvíos minúsculos en el transcurso
ver que no es lo mismo mientras lo estás haciendo
por más que tan semejantes aparezcan
Porque no es el tiempo un archivista
ni siquiera un noble bibliotecario
no guarda ni ordena una sola hoja
no espera para cobrarse a largo plazo
no encona rencores ni anida venganzas
es más puro que el amor de San Pablo
es el olvido puro
y el más esclarecido caballero
&
Tan común y corriente
cosa de lo más normal y de todos los días
sustancia inherente de nuestro ser
dicen los que saben
Pero huimos de ella
y sin recato nos entregamos a cualquiera
Si se nos impone porque no hay opción
no podemos estarnos ni tan solo aguantarla
incluso si nos hacemos a la idea
de amarla por nuestra real y soberana gana
Entonces salimos a las calles
a ver con quién o con qué cosa nos topamos
aunque con nadie en especial nos encontremos
y el regreso sea aun más pútrido que higiénico
Al menos nos dio el aire
al menos pasó el tiempo
&
Y si la soledad fuera la luz
Pero no
&
Hacer
Meterse en el trabajo
Organizar actividades
Diversificarse en los deberes
Fantasmagorear actos gratuitos
Calendarizar dosificar dirimir
Poner los preparativos a la orden del día
Hacer que estamos y
hacer como que no estamos
incluso festejar en las más perdidas fiestas
ebriedad baudeleriana
o virtuoso renunciamiento
servir a la poesía o a la ciencia
hasta la más neta santidad
son placebos momentáneos
píldoras doradas
Por eso actuar es solo un vicio
&
Dónde andarán aquellas cuatro jóvenes lucientes
Estarán mejor aquí en figura
Estaría mejor haberlas conocido
Fútiles preguntas que ni merecen signo
&
Sin salir de mi casa
con la soledad enfrente
a mis espaldas
arriba de mi hombro
en mis rodillas
en el plexo desabriendo
torciéndome los huesecillos
metacarpos metatarsos y falangetas
coyunturas y probos ligamentos
yunque martillo estribo y caracol
tratando de deshacerme de ella
no he tenido de otra sino hacer
memoria de ella hacer
de ella estos medidos disimulos
Y el tiempo no se apura
Giorgione, La tempestad, 1508
ご
Giro
y parece
haberse quedado algo
Frente a un lugar
darse vuelta y creer
haber olvidado algún objeto
Avanzar y sentir
perdida alguna cosa
una parte que me pertenecía
Irse de ahí una vez tratado lo tratado
y quedar en el desasosiego de no haberse cumplido
hasta la última de las últimas gotas de lo hecho
Seguir alejándose de cada lugar
con esa sensación de qué era eso de mí
como si cada acto consumado consistiera en dejar de ser
Giro
y apenas me doy cuenta ya muy lejos del sitio
deshilvanándome mientras más me alejo
(qué era eso de mí que habré dejado):
esas jovencitas acabadas de llegar
&
ser y ser lo que no se alcanza
LEZAMA LIMA
En la noche
no en la noche astronómica
que al fin tiene sus horas contadas
sino en ese quebranto sin medida
de haber sabido de la luz de haberla visto
y ya no poder verla
por más que se le busque
se le rememore
se le compongan elegías
palinodias panegíricos odas
o en lienzos de óleo imitarla
en lienzos de agua repetirla
conjurar su presencia en trastroquelados mitos
aún más
y en sonidos cristalinos evocarla
como si todavía hubiera tiempo para seducir
engatusarla hacerla caer rendida por tánto amor
confundida por un eterno instar con esa música
en la noche
yace el resto de tus días
para dolerte de tánta inútil pérdida
para hurgar en tu llaga alguna culpa
cuál habrá sido el error de tus errores
desperdicio de ser para que entiendas
&
Hacer acaso es deshacerse
Quedarse quieto, quizás pudrirse
Vas a una cita, te alegras de su aparición
por las columnas, besos y un abrazo
degustas la melodía de ciertas frases
te deleitas en el timbre y en los gestos
alcanzas el fruto de su presencia
hasta que llega la hora señalada
Regresas contento aún con las impresiones frescas
Pero ya en esos pasos
comienza a volverse humo
apenas una figura en la memoria
refugiada del fragor de la fugacidad
¿Qué hubo en los ojos el tacto los oídos?
¿Qué crees que fuiste mientras estabas con quién?
No habrá lugar donde pueda hallarse ese cuándo
&
Vuelves a esa plaza
a la banca en que acababan de sentarse
cuatro jóvenes
a la misma hora según decía el reloj
de aquella tarde
en el instante en que te ibas
Te extraña que las cosas sigan en su sitio
y a la par estén ajadas sin su aroma
Qué raro que este día también se llame sábado
&
En la cama sin bordes
en el pasillo helado
estamos solos
contemplando las vetas de la mesa
bajo el chorro de agua caliente
reconfortándose con una taza de café
estamos solos
y respondiendo al saludo de un niño
caminando sin pisar las rayas de las losas
Si parece natural como el aire al nacer
¿qué hay de irrespirable
tan áspero que no se puede soportar
en ella?
Y no habrá costumbre que la haga disiparse
&
Ignoras lo que eres en el acto
Estás metido hasta la médula
Más allá del acierto o del error
no sabes lo que eres
solo haces
Ya en la consecuencia podrás asomarte a lo que fuiste
verte como si fueras otro
reconocer
aquellos rasgos previstos en el antes
o asombrarte
de lo imprevisible que ya es tuyo
Pero nunca en el acto
El acto sin antes ni después solo te dice
qué no eras y qué no eres
Ahí radica la insidia
la insinuación
Guardas todo en su lugar y,
al cerrar la puerta, dudas
&
Memoria de la luz
quisiera ser la luz
canta como la luz
pero nunca es la luz
&
Quedamos en volver
Queremos repetir
Mirar nacer aquel instante
Gozar de nuevo aquel comienzo
Y la siguiente vibra todavía
Guarda sorpresas de fondo en el fondo
Un encuentro preñado de otro encuentro
Nadie sabe el número ni que se agotará
Mucho menos cuándo será la última
Corta o larga la rueda de esa dicha
habrá de detenerse por su propio peso
y fuerza
ausente
A ver cuándo nos vemos…
&
Talvez no lo hice bien
Razonablemente preguntas
Luego vas a intentarlo
Incursionas en el meollo de la cuestión
Y te encuentras haciéndolo de nuevo
Pero sin darte cuenta de nuevo
De eso: que lo estás haciendo una vez más
Por muy minucioso que hayas sido
Por mucho cuidado que hayas puesto
Es otro
Podrías captar ciertas pequeñas variaciones
notar desvíos minúsculos en el transcurso
ver que no es lo mismo mientras lo estás haciendo
por más que tan semejantes aparezcan
Porque no es el tiempo un archivista
ni siquiera un noble bibliotecario
no guarda ni ordena una sola hoja
no espera para cobrarse a largo plazo
no encona rencores ni anida venganzas
es más puro que el amor de San Pablo
es el olvido puro
y el más esclarecido caballero
&
Tan común y corriente
cosa de lo más normal y de todos los días
sustancia inherente de nuestro ser
dicen los que saben
Pero huimos de ella
y sin recato nos entregamos a cualquiera
Si se nos impone porque no hay opción
no podemos estarnos ni tan solo aguantarla
incluso si nos hacemos a la idea
de amarla por nuestra real y soberana gana
Entonces salimos a las calles
a ver con quién o con qué cosa nos topamos
aunque con nadie en especial nos encontremos
y el regreso sea aun más pútrido que higiénico
Al menos nos dio el aire
al menos pasó el tiempo
&
Y si la soledad fuera la luz
Pero no
&
Hacer
Meterse en el trabajo
Organizar actividades
Diversificarse en los deberes
Fantasmagorear actos gratuitos
Calendarizar dosificar dirimir
Poner los preparativos a la orden del día
Hacer que estamos y
hacer como que no estamos
incluso festejar en las más perdidas fiestas
ebriedad baudeleriana
o virtuoso renunciamiento
servir a la poesía o a la ciencia
hasta la más neta santidad
son placebos momentáneos
píldoras doradas
Por eso actuar es solo un vicio
&
Dónde andarán aquellas cuatro jóvenes lucientes
Estarán mejor aquí en figura
Estaría mejor haberlas conocido
Fútiles preguntas que ni merecen signo
&
Sin salir de mi casa
con la soledad enfrente
a mis espaldas
arriba de mi hombro
en mis rodillas
en el plexo desabriendo
torciéndome los huesecillos
metacarpos metatarsos y falangetas
coyunturas y probos ligamentos
yunque martillo estribo y caracol
tratando de deshacerme de ella
no he tenido de otra sino hacer
memoria de ella hacer
de ella estos medidos disimulos
Y el tiempo no se apura
&
¡Estoy cansada y enferma
de estar cansada y enferma!
HEROINÓMANA Y MADRE
en Law and Order
Giorgione, La tempestad, 1508
[18-22XI10 en San Francisco, Pué]
ご
lunes, 15 de noviembre de 2010
martes, 2 de noviembre de 2010
Sépticas 3
Oracular
Gerardo Lino
Me dijo a la orilla de las primeras copas —no había un solo árbol— que la poesía debe ser oracular. Estábamos hablando de la lectura en voz alta; de las raras ocasiones en que se encuentra uno a un buen lector, que no emborrone las líneas ni agobie al auditorio con sus sonsonetes o mugidos gravedosos; uno que entone sin aspavientos ni timideces aquello que se indica en el papel, la pauta establecida por el autor; cuya dicción sea tan clara que hasta el último de los oyentes se entere casi como si lo estuviera viendo, con las debidas cesuras, siguiendo el ritmo de los versos al pie de la letra y al mismo tiempo con la libertad del conocedor, la de la creación que acompaña a la creación, es decir que hace nacer otra vez el texto (aquí emitió un bufido leve), sin pretender estar por encima de nada sino apoyando su voz en las palabras y apoyando con su voz lo que ellas dicen, sin caer en “interpretaciones” fuera de foco, teatralidades, sino atendiendo al sentido acompasado por los sonidos para que ellos comuniquen el poema.
Cuando dijimos “teatralidades” Julanito de Sal pareció titubear; habíamos discurrido acerca del canto y del arte sutil de la voz portadora de ideas (Valéry), de las emociones prístinas que pasan por las cuerdas vocales y por las herramientas del oído, y de evitar a toda costa (¿a toda costa?) tanto así el aburrimiento cernido sobre los espectadores tal un encantamiento maligno (¡así hablábamos en el rincón de una cantina!) como las expansiones exageradas, porque incluso la oración debe decirse como un ensalmo; luego lo soltó como si nunca lo hubiera pensado o lo hubiera pensado demasiado: “Es que la poesía ¡debe ser oracular!”
Entonces bufé yo.
Sin un solo titubeo (como suelen asediarme), le dije —ya íbamos en la parte baja de la tercera— que en tal caso necesitaríamos escoger un bosque sagrado para los rituales, vestirnos con pieles de cabras, ramas de olivo y laurel en las cabezas, unas bacantes bien formadas, que ni qué, y vino, por supuesto, del mejor de nuestros viñedos —¡si no tenemos un solo palmo de conocimiento de la tierra!—; luego: estar dispuestos —todas las locas y los locos— a sentirnos poseídos por los pertinentes furores, a correr como desaforados tras unas ancas, a revolcarnos entre el mosto y entre la yerba y, claro, a escuchar los misterios de boca de una vieja desdentada y sin ojos —sibila deprimente—, lanzando al aire enrarecido las disposiciones incomprensibles del Destino o la sarta de galimatías que deben leerse luego como la cifra de lo sacro —¡lo sacro!, ¡Dios mío!, para Julanito, que es un confeso ateo.
De seguro no lo dije así, con tal minucia amenazante ni mucho menos con esa coherencia acerca de las incoherencias, pues entrábamos en la cuarta, donde ya se pierde la cuenta y suele sentirse uno confundido, en parajes nunca visitados, llenos de faunos y de ninfas, gente comprensiva y peligrosa. Mejor será visitar de nuevo las irónicas preguntas de Keats en la Oda de un ánfora griega, para quitarnos de una vez por todas (¿de una vez por todas?) pretensiones ingenuas e irrealizables en estos oscuros tiempos —tanto, que las habituales lecturas de poesía son un triste reflejo, ya casi hecho el cadáver, de la pasión a que aspiramos—:
Qué orlada leyenda frecuenta tu figura
De inmortales o de mortales, o de los dos,
En la cuenca del Tempe o en los valles de la Arcadia?
Qué hombres o dioses son ésos? Qué púberes reacias?
Qué grescas por fugarse? Qué busca enloquecida?
Qué flautines y platillos? Qué éxtasis salvaje?
…
Quiénes son aquellos que al sacrificio se acercan?
A qué verde altar, oficiante de los misterios,
Los guías, que hacia los cielos muge la novilla,
Y visten sus costados sedosos con guirnaldas?
Qué poblado ribereño de mar o de río,
O erigido en un peñón con su fuerte apacible,
Se ha vaciado de gente, en la aurora piadosa?
…
Oh perfil Ático! Talante tan preciso! con trenza
De tan acabados hombres y mozas de mármol,
Los ramajes del bosque, las yerbas abatidas;
Tú, silente, de nuestro pensamiento te burlas
Como hace la eternidad: Idilio Helado!
sábado, 23 de octubre de 2010
Si está dicha la sal
Gerardo Lino
Si está dicha la sal
Si están inscritas las filtraciones de las aguas
Si el lustro, recordamos, nos lleva a las rituales abluciones
O el venero a la sombra de un recodo de humedades sudorosas
brinda al austero lo que cabe en la mano entumida de bordón, de empuñaduras de escudos o de espadas,
sin esperarse de él que se arroje como los sedientos indignos de la batalla decisiva se arrojan sobre sus pechos a meter la cabezota en la corriente, revolviéndola de flemas de las babas, secreciones de toxina con los ovulamientos latentes de esos limos
puede ser que haya ocurrido, así lo consignan los cronistas, lo han develado los indagadores con los trozos de papiro entre alicates o pudo provenir del afiebrado cacumen de un poeta
quién lo sabe
o bien de buena fuente, de primera mano, vaya, he tenido los dedos ampollados de tanto apoyarme en los bordones? he pulsado una espada del siglo XIX o del XVIII? he tenido los dedos ampollados de tanto apoyarme en los bordones, he pulsado una espada del siglo XIX o del XVIII,
he tomado en el cuenco de la mano entumida un poco del agua que brindaba un venero escondido en los umbrales del frescor, de los calores, o metí
bestial mi cabezota sin importarme si empuercaba las aguas riverales, ignorando que así me malograba, que así un réprobo sería, descartado para la expedición del elegido
o bien asistí, aun irreverente y distante por la edad de la punzada, a las aburridas abluciones de vejetes en las orillas del Ganges, en las orillas del Tajo, en las orillas del Atoyac?
he asistido a esos balnearios de cada cinco fechas hasta ver en la minucia el sentido de esos ritos
y en el sentido la minucia: el rito también es del agua
y en la ablución está el goce soberbio de la santidad
y el goce de los sentidos y el goce de dejar de pensar en el sentido—
Puede ser que el ocioso abandonado a sus inercias
haya percibido el crecimiento de esas cartas geográficas de sitios reconocibles e inexistentes que son las dilataciones, los rejuegos, contraflujos y corrimientos del agua en busca de su nivel por las paredes o en el cielorraso
que de ello deduzca signos, alusiones a lo verdadero, eso que, firme, faltaba más, considera verdadero,
y hasta saque fuerzas para el traslado de esos indicios hacia los pergaminos (“he asistido a esos balnearios”)
Bien puede ser
Sí, que hallamos
el “curso de las cosas reversibles”
Sí asentamos en papiros, en tablillas, en mamparas
Sí decimos
“está dicha la sal”
“inscritas filtraciones”
“veneros”
ámpulas soldados preferidos ancianos pulcros
Luego creemos con los ojos cerrados en la verdad de lo que oímos
Lo vi con mis ojos!
Estaba escrito!
(Si non e vero e bene trovato)
Juramos y damos una mano
una espada, vamos, sacrifiquemos un
hatajo de poetas
puercos
santos
por ser lo mismo
el agua que la tinta.
Si está dicha la sal
Si están inscritas las filtraciones de las aguas
Si el lustro, recordamos, nos lleva a las rituales abluciones
O el venero a la sombra de un recodo de humedades sudorosas
brinda al austero lo que cabe en la mano entumida de bordón, de empuñaduras de escudos o de espadas,
sin esperarse de él que se arroje como los sedientos indignos de la batalla decisiva se arrojan sobre sus pechos a meter la cabezota en la corriente, revolviéndola de flemas de las babas, secreciones de toxina con los ovulamientos latentes de esos limos
puede ser que haya ocurrido, así lo consignan los cronistas, lo han develado los indagadores con los trozos de papiro entre alicates o pudo provenir del afiebrado cacumen de un poeta
quién lo sabe
o bien de buena fuente, de primera mano, vaya, he tenido los dedos ampollados de tanto apoyarme en los bordones? he pulsado una espada del siglo XIX o del XVIII? he tenido los dedos ampollados de tanto apoyarme en los bordones, he pulsado una espada del siglo XIX o del XVIII,
he tomado en el cuenco de la mano entumida un poco del agua que brindaba un venero escondido en los umbrales del frescor, de los calores, o metí
bestial mi cabezota sin importarme si empuercaba las aguas riverales, ignorando que así me malograba, que así un réprobo sería, descartado para la expedición del elegido
o bien asistí, aun irreverente y distante por la edad de la punzada, a las aburridas abluciones de vejetes en las orillas del Ganges, en las orillas del Tajo, en las orillas del Atoyac?
he asistido a esos balnearios de cada cinco fechas hasta ver en la minucia el sentido de esos ritos
y en el sentido la minucia: el rito también es del agua
y en la ablución está el goce soberbio de la santidad
y el goce de los sentidos y el goce de dejar de pensar en el sentido—
Puede ser que el ocioso abandonado a sus inercias
haya percibido el crecimiento de esas cartas geográficas de sitios reconocibles e inexistentes que son las dilataciones, los rejuegos, contraflujos y corrimientos del agua en busca de su nivel por las paredes o en el cielorraso
que de ello deduzca signos, alusiones a lo verdadero, eso que, firme, faltaba más, considera verdadero,
y hasta saque fuerzas para el traslado de esos indicios hacia los pergaminos (“he asistido a esos balnearios”)
Bien puede ser
Sí, que hallamos
el “curso de las cosas reversibles”
Sí asentamos en papiros, en tablillas, en mamparas
Sí decimos
“está dicha la sal”
“inscritas filtraciones”
“veneros”
ámpulas soldados preferidos ancianos pulcros
Luego creemos con los ojos cerrados en la verdad de lo que oímos
Lo vi con mis ojos!
Estaba escrito!
(Si non e vero e bene trovato)
Juramos y damos una mano
una espada, vamos, sacrifiquemos un
hatajo de poetas
puercos
santos
por ser lo mismo
el agua que la tinta.
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