Si eres curioso, asómate al siglo xiii:
Toda reflexión situada entre el cero y el infinito es mortal para la gracia. (A.Leverkhün)
viernes, 23 de julio de 2010
miércoles, 21 de julio de 2010
Aparte del mundo
[2001-2008]
de Gerardo Lino
escrito gracias y a pesar de Ani [vhe]
puede leerse en
Artemisia Gentileschi, Venus y Cupido, 56.75x37, 1625-1630
jueves, 15 de julio de 2010
Malcolm Lowry
UN PUÑADO DE POEMAS
THE FLOWERING PAST
There is no poetry when you live there.
Those stones are yours, those noises are your mind,
The forging thunderous trams and streets that bind
You to the dreamed-of bar where sits despair
Are trams and streets: poetry is otherwhere.
The cinema fronts and shops once left behind
And mourned, are mourned no more. Strangely unkind
Seem all new landmarks of the now and here.
But move you toward New Zealand or the Pole,
Those stones will blossom and the noises sing,
And trams will wheedle to the sleeping child
That never rests, whose ship will always roll,
That never can come home, but yet must bring
Strange trophies back to Ilium, and wild!
EL PASADO FLORECIENTE
No hay poesía cuando vives ahí.
Esas piedras son tuyas, esos ruidos son tu mente,
Los retumbantes vehículos y calles que te atan
A la barra soñada donde se sienta la desesperación
Son vehículos y calles: la poesía está en otro lado.
Las marquesinas de los cines y las tiendas dejados atrás
Y llorados, ya no son llorados. Raramente desatentas
Parecen las nuevas referencias del ahora y el aquí.
Pero vete hacia Nueva Zelanda o al Polo:
Esas piedras florecerán y los ruidos cantarán,
Y los vehículos sonsacarán al niño durmiente
Que nunca descansa, cuyo barco siempre bogará,
Que nunca puede venir a casa, pero aún debe traer
Trofeos extraños de regreso a Ilión, y salvajes!
Versiones de Gerardo Lino
THE FLOWERING PAST
There is no poetry when you live there.
Those stones are yours, those noises are your mind,
The forging thunderous trams and streets that bind
You to the dreamed-of bar where sits despair
Are trams and streets: poetry is otherwhere.
The cinema fronts and shops once left behind
And mourned, are mourned no more. Strangely unkind
Seem all new landmarks of the now and here.
But move you toward New Zealand or the Pole,
Those stones will blossom and the noises sing,
And trams will wheedle to the sleeping child
That never rests, whose ship will always roll,
That never can come home, but yet must bring
Strange trophies back to Ilium, and wild!
EL PASADO FLORECIENTE
No hay poesía cuando vives ahí.
Esas piedras son tuyas, esos ruidos son tu mente,
Los retumbantes vehículos y calles que te atan
A la barra soñada donde se sienta la desesperación
Son vehículos y calles: la poesía está en otro lado.
Las marquesinas de los cines y las tiendas dejados atrás
Y llorados, ya no son llorados. Raramente desatentas
Parecen las nuevas referencias del ahora y el aquí.
Pero vete hacia Nueva Zelanda o al Polo:
Esas piedras florecerán y los ruidos cantarán,
Y los vehículos sonsacarán al niño durmiente
Que nunca descansa, cuyo barco siempre bogará,
Que nunca puede venir a casa, pero aún debe traer
Trofeos extraños de regreso a Ilión, y salvajes!
[Este y otros diecisiete poemas de Lowry con sus versiones pueden leerse en la sección de Textículos]
miércoles, 14 de julio de 2010
sábado, 3 de julio de 2010
Nada está escrito
Virtudes del tiempo lento
El Loco Abreu la hizo como Zidane hace cuatro años, aunque no como un maestro sino como el loco que es.
Holanda le dio una bonita lección a los creídos y a sus creyentes; me alegro.
Así que, después del 11 de julio, permítanse pensar que
Nada está escrito
en
miércoles, 30 de junio de 2010
Sépticas 2
TEXTO Y POEMA
Gerardo Lino
Gerardo Lino
Una palabra sobre dos palabras. Julanito de Sal creyó durante cierta temporada que el término ‘texto’ era inferior a ‘poema’. No solo que fuera más general, que eso cualquier taxónomo puede colegirlo, sino que tales vocablos se regían por una especie de estatuto axiológico, más allá de lo literario y todavía más lejos de su carácter lingüístico; peor: a los pobres “textos” los miraba con desprecio, ese humor mixto que se desprende del encono, al mismo tiempo que otorgaba el lauro de la palabra ‘poema’ a selectos especímenes que hubieren cubierto con creces exigencias elevadísimas. No habría sido tan malo de haberse atenido a la cosa textual, pero lo llevaba al campo de la vida diaria; de modo que solo eran poetas los que hacían, recuérdese, po-e-mas, seguramente como los suyos; con lo que el resto de los mortales quedaba en puras piltrafas, ripios y retazos con hueso. No supe qué creería con los años mi estimado Julanito, pues dejé de oírlo, pero como medio mundo sabe, vivir bajo el influjo de una creencia no se quita con la edad sino que afecta incluso las neuronas de la lucidez.
Sabemos que el asunto es más simple y que no tiene la menor importancia, pero me ha recordado a aquella estudiante de letras que un buen día se encontró a una antigua compañera de colegio. Ambas, ya cuarentonas, se saludaron con las efusiones del caso, pues no se habían visto desde sus años mozos. Les daré nombres antes de proseguir: que la estudiante se llame Alisa; la otra, siendo emperifollada como iba, se llamará Peri. Alisa le preguntó qué había sido de su vida. Y Peri se dio vuelo:
—Te acuerdas que entré a la UMCA [Universidad Más Cara de las de por Aquí]; pues no me lo vas a creer: me casé con el millonario más guapo.
—¡Estupendo, magnífico, me parece sensacional! —dijo Alisa—. Y ¿luego?
—Tenemos una mansión en Los Cabos, nuestra residencia en Santa Fe y dos veces al año vamos a Europa a estar en nuestro chalet suizo.
—¡Estupendo, magnífico, me parece sensacional! Y ¿qué más?
—Nuestros hijos, tuvimos dos, van a los mejores colegios; el mayor ya está por entrar a un college de Londres.
—¡Estupendo, magnífico, me parece sensacional!
—Bueno, pero dime, ¿y tú? —repuso Peri con fingida curiosidad.
—Ah, yo estudié letras.
—Ah, ¿y eso? qué, qué haces, para qué sirve, o sea.
Para evitar el engorro de explicaciones incomprensibles, Alisa optó por una salida simple:
—¿Te acuerdas de que yo era tan mal hablada?
—Sí, cómo no, ¡qué bárbara!, no te medías…
—Pues por ejemplo —dijo Alisa—: al ver unos perros en la calle, decía: “pinches perros flacos”; en cambio ahora digo: “míseros canes escuálidos”.
—Oh —exclamó Peri.
—O para soportar a una encopetada, decía: “me vale madres, pobre pendeja”; en cambio ahora digo: “¡Estupendo, magnífico, me parece sensacional!”
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